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Mostrando entradas de abril 16, 2016

Escribo para mi gato IV. En la línea diecisiete

Había cumplido cincuenta y uno un viernes de febrero, entre la desolación y el hastío. Cuando sopló la cerilla del enésimo cigarrillo del día se dijo a sí misma felicidades y su voz rebotó, como siempre, de la cocina al cuarto.

El sábado siguiente lo conoció.
No se parecía a su príncipe azul ni a ninguno de los tres amores anteriores de su vida.
Su mirada canalla se prendió en la suya en el mismo instante en que puso el pie en el autobús.

Al llegar a su parada vio de reojo cómo bajaba detrás de ella. Era ya de noche y en los charcos había falsos arco iris.
No se giró a pesar de oír cómo acompasaba sus pasos a los suyos. Ni se giró cuando dejó de oírlos mientras metía la llave en la cerradura. Empujó la puerta y, entonces sí, se apartó a un lado, franqueándole el paso.

Él solo tuvo que acercar su boca a la suya para darse cuenta de que podía hacer mil años que lo esperaba.
Subieron la escalera tanteándose como dos adolescentes inexpertos; tiernos y apasionados a la vez.
La casa los re…