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Mostrando entradas de marzo 30, 2017

Escribo para mi gato XIV. El poeta

Bajaba el poeta cada mañana las escaleras con esa cadencia de quien lo tiene todo por hacer y ninguna prisa en ponerse en ello. Le faltaba la diligencia de la juventud y le sobraba la parsimonia de la vida asentada de provincias. A pesar de lo atildado de cada una de las partes de su persona, el conjunto tenía algo de desaliñado, de descuido. Un no sé qué que le hacía destacar en las tertulias del Casino entre aquellos caballeros de pañuelo en el bolsillo, fedora y sello en la mano. En la salita del mirador, donde ya estaba dispuesto el desayuno desde primeras horas del día, se hallaban sentados algunos huéspedes, madrugadores todos ellos, ansiando las tostadas, crujientes y rociadas de un aceite todo sol, y el café cargado y amargo que preparaba Sole, la cocinera de la fonda, que había llegado arrastrando dos maletas y el saber inacabable heredado de su abuela. Solía sentarse en la mesa más próxima a la cristalera, aquella por la que entraba el tímido sol de la mañana, provocando en el…