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Entradas

Todos los santos

Hoy se celebra el día de Todos los Santos. A esta festividad se ha pasado la celebración que hace años se hacía el día de Difuntos (que es mañana, 2 de noviembre) ya que en nuestra sociedad nos movemos en función de los días festivos. Acabo de oír en el informativo que se venden el 30 % de todas las flores del año y sólo hay que seguir las noticias para ver el gentío que visita los cementerios: en pueblos, en ciudades, grandes y chicos, endomingados, llorosos todavía o con aire festivo. Es una manera de sacarse la espinita, el compromiso adquirido con los que formaron parte de nuestra vidas y ya se fueron. Antes la vida y la muerte estaban más imbricadas: desde el luto que distinguía desde lejos a aquellos que estaban de duelo hasta las visitas asiduas a los cementerios que estaban muy cerca -o literalmente dentro- de las poblaciones. En las casas los lugares de honor los ocupaban las fotos de los difuntos, colección que iba agrandándose, lógicamente, con el tiempo: los bisabuelos ...

Usted está aquí

Centros comerciales, museos, exposiciones, hoteles... En todos aquellos sitios donde podemos perdernos, bien por desconocimiento del lugar bien por lo enrevesado de su trazado, aparecen carteles de orientación donde una flecha nos indica "Usted está aquí". Así estamos seguros de nuestra ubicación, de adónde tenemos que ir y cómo llegar. De dónde estamos y qué dirección hemos de escoger. En la foto que acompaña esta entrada un cartel muy ilustrativo nos dice claramente dónde estamos: en un punto diminuto de una galaxia, navegando en un universo aún desconocido. Sin saber qué hacemos ni de dónde venimos ni a dónde nos dirigimos. Es una fotografía que nos lleva a la reflexión y, de paso, al optimismo. Si así y ahí estamos todo lo que nos pasa es diminuto, irrelevante, pequeño, insignificante. No perdamos el tiempo en intentar controlar situaciones, cerrar asuntos, dominar nuestro presente, organizar nuestro futuro. Naveguemos relajados y conformémonos con saber que "est...

Pura poesía

  "Que nos vamos pa'lante como los de Alicante. Esas manitas arriba, que no las veo, y esas palmitas que no las escucho. ¿Qué pasa? ¿Ponemos el Paquito? Venga, que tienes toda la cara del tío que me quitó la maleta. A ver, esas manitas arriba que no las veo y esas palmitas que no las escucho. Bueno, ¿qué pasa? ¿ponemos ese Paquito? Hey, hey, esas manos arriba que no las veo. Tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri. Loco, loco, loco. A ver, esas manitas arriba que no las veo y esas palmas que no las escucho. Tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri. Al ataque, mis valientes. Esa peña arriba, cómo se mueve, colega. Meneatis el culatis. Se mueve y se menea. ¡Paquito! Hey, hey. Achucha, achucha. El movimiento del loco, el que se mueve poco a poco. Todos juntos. Las manos arriba y ahora viene lo bueno. El movimiento del loco, el que se mueve poco a poco. Esas manos arriba, que las vea yo y esas palmas que no las escucho. Mariquita el que no las levante. A  ver esas manos. Tiri, tiri, ...

Cosas y personas que hacen que la vida valga la pena

Cosas que hacen que la vida valga la pena : Los besos que te han dado. La infancia que has vivido. Los abrazos espontáneos. Tener un buen día. Solucionar un problema. Curar una herida. La lluvia en verano. El sol en invierno. Ver pasar las nubes. Estrenar algo bonito. Ganar o perder -al gusto- un kilo. Que no te duela nada. Leer un buen libro. Escuchar una canción sentida. Llorar de emoción. Morirse de risa. Ganar en un juego. Dejar que te ganen. Suspirar sin razones. Despertarte sin prisas. Dormirte sin preocupaciones. Tener ilusiones -grandes o pequeñas-. Personas que hacen que la vida valga la pena: Las que te quieren. Las que te dicen la verdad. Las que, a veces, te echan mentirijillas para protegerte. Las que te dan consejos cuando los pides. Las que se callan cuando no quieres consejos. Las prudentes, que te serenan. Las impulsivas, que te azuzan. Las calladas cuando actúan. Las activas cuando hablan. Las tóxicas cuando se alejan de ti. Las pos...

La magia de las estaciones

Hoy es el primer día en el cual he pasado frío después de más de un mes de otoño sofocante. Todos teníamos ganas de dejar atrás el calor. Éste había pasado de tema de ascensor a tema omnipresente: en el trabajo, en casa, cuando llegábamos de la calle, al salir en tirantes, al poner en pleno octubre el aire acondicionado... Ese calorcito esperado por el que suspiramos cuando ya abril va quedando atrás; ese calorcito que nos pone bocarriba bajo el sol, vuelta y vuelta; ese calorcito que nos recuerda que estamos vivos y hemos superado otro invierno... se ha llegado a hacer pesado e insoportable. Un huésped muy deseado que se hace indeseable cuando alarga su estancia. Y aquí tenemos la lluvia, el fresco, el aire en la cara, la piel erizada y la promesa de que este invierno va a ser largo, largo. Así que nos preparamos para un nuevo paisaje: árboles descarnados, bufandas, charcos en el suelo, rachas de viento impertinente, sol tibio y tímido, castañas, espumillones, papanoeles absurdos ...

¿Se puede ser más feliz?

Por mi boca desdentada (sí, esa soy yo) no debo tener más de siete años. Estamos sumergidos, a bordo de un maravilloso colchón hinchable, en el río Genil. El grupo lo forman mi tío Antonio, mi tía Dolorcitas, mi madre, mi primo Silverio y yo misma. ¿Quién puede ser más feliz que una niña de vacaciones en su pueblo, bañándose todo el día y disfrutando de la gente que la quiere? El río Genil, a su paso por mi pueblo, está embalsado por el pantano de Iznájar y por eso ahora no es lugar de baño ya que el agua, que sale de las profundidades del embalse, está helada. Pero entonces, antes de su inauguración en 1969, todavía era un sitio de recreo que habitantes y visitantes del pueblo disfrutábamos con alegría. Éste debió ser un día de excursión: tortilla, jamón, chorizos, bebida y horas por delante para huir del calor agosteño. Fuimos, seguramente, en los mulos que tenían mi abuelo y mi tío: Sevillano y Romera, negro y blanca, herramientas de trabajo y de solaz, animales que compart...

Paraules d'amor

Ayer, como corresponde en esta época de cadenas y canales infinitos, estaba haciendo zapping y me encontré con un programa que hablaba de la "nova cançó" catalana i dels "setze jutges". Era interesante y durante un buen rato estuve enfrascada en esta historia, no tan pasada. Pero el mejor momento llegó cuando, ilustrando la trayectoria de algunos de sus integrantes y de cómo, poco a poco, fueron viéndose a veces en la época franquista, apareció un jovencísimo Joan Manuel Serrat cantando "Paraules d'amor" . Es ésta una canción que me estremece cada vez que oigo. Sin entender de música más que lo justo para disfrutarla diría que es una canción "redonda", impecable. Pero también que es un poema musicado único, que llega al corazón y despierta recuerdos. Que alienta sentimientos y eriza la piel. Que provoca lágrimas dulces y sonrisas amargas. Una canción de siempre, pues siempre habrá jóvenes que despiertan al amor y viejos que lo atesoran p...