Ir al contenido principal

Lofesindeyer

Lofesindeyer, o sea, el amor está en el aire.

Blog dedicado a los que creemos que se puede cantar en inglés sin saber inglés.
Dedicado a los que creemos que se puede cantar en cualquier idioma si nos quedamos quietos, quietos, y escuchamos el corazón. Algo pasado, presente o futuro nos permitirá cantar aunque sea bajito, bajito.

Blog para los pesimistas que creen en el optimisto.
Blog para ratitos de alegría.

Bienvenid@s.

(Imagen: zazzle.es)

Comentarios

  1. Me estreno como seguidora y como comentarista de este prometedor blog.

    El amor está en el aire, en el fuego, en la tierra, en el agua. En los cuatro elementos que nos rodean.
    En el aire se averían aviones, pero también se hacen volar cometas. El fuego destruye bosques pero también es el símbolo de la pasión. En la tierra se sufren calamidades, pero también pasamos buenos ratos. En el agua zozobran navíos, pero también nadan pececitos y nos da la vida.
    Cuatro elementos naturales. El origen y la fuente de la vida.

    Me doy por aludida en la dedicación: quiero creer en el optimismo porque, como pesimista con experiencia me costaría escuchar el amor que está en el aire y me costaría dejarme acariciar por él.

    Felicidades por la decisión.
    Una seguidora incondicional.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Espero no defraudarte.
    Besos y gracias.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va...

" Dime, Niño, de quién eres   todo vestido de blanco.  Soy de la Virgen María  y del Espíritu Santo.  Resuenen con alegría  los cánticos de mi tierra  y viva el Niño de Dios  que ha nacido en Nochebuena.  La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va.  Y nosotros nos iremos,  y no volveremos más.  Dime Niño de quién eres y si te llamas Jesús.  Soy de amor en el pesebre  y sufrimiento en la Cruz.  Resuenen con alegría los cánticos de mi tierra  y viva el Niño de Dios  que ha nacido en Nochebuena". Poníamos boca abajo el cajón en el que nos había llegado la matanza del pueblo y lo arrimábamos a la pared. Colocábamos con chinchetas en la pared un papel azul oscuro con estrellas, una de ellas con cola brillante. Echábamos viruta marrón, viruta verde... Poníamos un río y un laguito con papel de plata. En un esquina, el pesebre con la mula, el buey, San José, la Virgen y el Niño. En ...

Mi tito. Biografía de lo cotidiano VII

Mi tito fue soltero toda su vida. No se le conocieron más amores que su familia y la tierra. Trabajó para su padre y nunca dejó la casa familiar. Era del Barça sin que sepamos por qué. Y del equipo del pueblo, al que acompañaba a todos los partidos, fuera local o visitante. Mi tito no fue más allá de Barcelona, pero tenía todo el horizonte de un mar de olivos en sus ojos. Pasó una grave enfermedad con dieciocho años. Se salvó por los cuidados de su madre y el tratamiento del doctor Zurita. Era discreto, tímido y pausado. Solo lo alteraron en vida quienes sabían cómo malmeter. Mi tito era feliz en la Camorra, con sus abuelos y sus tíos, a los que llamaba por su nombre de pila. Empezó a arar cuando apenas llegaba a las manceras. Cuidaba a su yunta y al campo como se cuida a quien te da la vida. Adoraba a su madre y para ella era el favorito. Fui su ilusión y, después, mis niños. Todo era poco para ellos. Me llevaba al río y a las albercas cuando el rigor del verano era más duro. Descansa...

Adioses

Dice el Eclesiastés que todo tiene su momento oportuno, que hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. Y eso mismo nos enseña la vida. Que hay un tiempo para empezar y un tiempo para acabar. Un tiempo para ser feliz y un tiempo para llorar. Un tiempo para vivir y un tiempo para recordar. Hoy, once de abril, hace seis años que mi padre murió y anteayer vendí su querida cochera.  Tras esa puerta, en ese patio, en esos corralitos, en esa chimenea pasó, junto a mi madre y toda la familia, momentos inolvidables. Era su orgullo y su alegría; la ilusión de levantarse por la mañana. Tuvo una burra -Guillerma-, gallinas, conejos, cerdos, gatos; hizo la matanza; sembró, recogió; se bañó en su alberca; guardó su quad; mimó su parra; tomó el sol en la puerta en los inviernos crudos y la sombra en el verano ardiente; conversó al calor de la candela; vio pasar los años y despidió a todos los suyos; caminó hacia el cementerio para hablar con mi madre; reunió a sus nietos, que jugaban en e...