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Crónica de la excepción. Día 11

De los creadores de Qué agobio, mañana es lunes y hay que ir a trabajar , llega Qué agobio, mañana es lunes y hay que ir al Mercadona . Porque, os lo creáis o no, las tardes dominicales me han dejado de agobiar por una cosa y han pasado a agobiarme por la otra. Para más inri , ayer me llegó por varios grupos un terrible audio donde se alertaba de un inminente estado de excepción y se alentaba a ir a comprar todo lo que pudiéramos y más porque las cosas se iban a poner muy feas. Evidentemente, no le di crédito. Hay gente que tiene mal beber y otra gente que tiene mal aburrirse y echa mano de este tipo de cosas, claramente denunciables y punibles. Pero, oye, una gota más que añadir a ese vaso rebosante de amargura que nos va llenando el confinamiento y, sobre todo, la situación sanitaria. A las nueve menos cuarto de la mañana, lista y embutida en los guantes, tapada con un pañuelo al mejor estilo Curro Jiménez y con el asa del carrito defendida con papel film, ec...

Crónica de la excepción. Día 10

  Ayer salimos a los balcones, claro que sí.  No solo por los sanitarios, los transportistas, los trabajadores de supermercados, los policías... También por nosotros mismos, que necesitamos ver gente, sentirnos parte de una comunidad; que nos hacen falta no solo la familia y los amigos —con los que hablamos telefónicamente o  whatsappeamos—  sino los desconocidos vecinos que queremos saber que están ahí, en su mundo, ahora tan pequeño como el nuestro, y que formaban parte del paisaje en el que nunca reparábamos. Los aplausos acabaron en un concierto de batería, jaleado con el ansia de oír otras voces y sentir otras risas. Aquí os lo dejo, seguro que en vuestros barrios también está pasando, pero es bello compartirlo. Luego ya, la cosa se torció. El presidente del gobierno salió a decirnos lo que ya sabíamos: que venían los días más duros y difíciles, que habría más muertos, que nos enfrentábamos a algo desconocido y cuya salida estaba, por el momento, toda...

Crónica de la excepción. Día 9

Me están saliendo raíces. Tranquilidad. No es que los pies se me estén soldando al suelo de mi casa —no debemos descartarlo— y, cuando esto acabe, me tengan que hacer un alcorque y regarme con una manguera. Es que me he echado el pelo para atrás y ahí están esas hebras blanquecinas que en los hombres son fuente de glamour y en las mujeres, de invisibilidad. He considerado dos escenarios —este es un lenguaje muy actual que requiere de un atril y micrófonos, pero como no tengo ninguna de las dos cosas, lo he dicho delante del espejo—. El primero es dejar que avancen sin control y, acabada la confinación, someta al juicio de propios y extraños mi nueva imagen. Quizá ha llegado el momento de ser la nueva Diane Keaton, que bien estilosa está, aunque no se coma ya un colín en Hollywood. El segundo es teñirme en casa, que presenta varias dificultades. La primera vez —y única hasta el momento— que me teñí en casa (lamento decir que fue sin necesidad, solo porque me apeteció un bañi...

Crónica de la excepción. Día 8

Buenos días. Nos desayunamos con la noticia de que ya vamos por 18.074 contagiados y 832 fallecidos y el anuncio del ministro Illa de que esto va a ir a peor . No sé yo si a quien madruga, Dios le ayuda. Eso sí, en el Rocío aún no han decidido sobre la celebración de la romería: esto es fe y lo demás son tonterías. Ole. Como, de momento, no tengo mucho más que decir sobre hoy, salvo que la primavera —a la que no le ha hecho caso ni El Corte Inglés— ya ha llegado, podría escribir sobre el día de ayer. La tarde-noche de ayer, más bien. Pero hubo mucho ruido, mucho, mucho ruido. No hace falta salir de casa para que la gente te decepcione —como no hace falta salir de casa para gastar dinero—, gracias a que las redes sociales te traen los comentarios más peregrinos y las ideas más aviesas a sentarse en tu sofá. Y en estos tiempos —tan malos para la lírica y la prosa, pero tan buenos para el teatro— a veces una no se reprime de salir al escenario. En fin, esto tan críptico podéis ...

Crónica de la excepción. Día 7

Mirad qué fotografía os muestro. Posa Julieta, pero es Julieta en modo metáfora. En realidad, somos cada uno de nosotros hoy, a 19 de marzo, el séptimo día de la nueva era. Miramos hacia fuera porque teníamos tanta vida más allá de nuestros portales que no sabemos qué hacer sin esa parte que nos completa. Teníamos los paseos bajo el sol y correr cuando chispeaba. Teníamos las colas en el súper y los súper sin colas, todo en el mismo día y por el mismo precio. Teníamos las visitas y los encuentros. Teníamos la alarma y la satisfacción de apagarla de un manotazo, antes de renegar un poquito del desalmado lunes. Teníamos los saludos protocolarios, los besos cariñosos, los abrazos de ánimo, los contactos furtivos. Teníamos los cines y el precio abusivo de sus palomitas. Teníamos el trabajo del que agotarse, pero al que dedicar lo mejor de nosotros. Teníamos los centros comerciales y el curioseo del  solo estoy mirando  y el toqueteo de esto y de lo de más allá y las...

Crónica de la excepción. Día 6

A todos nos gusta que nos digan la verdad. Es más, exigimos  que nos digan la verdad. Se le reprochan las mentiras, o las medias verdades, a amigos, familia, compañeros y, como no podía ser menos, a los políticos que salen a la palestra y desmienten con sus palabras lo que hay o lo que ha habido. Y sin embargo, ayer, cuando poco después de las tres de la tarde, salió el Sr. Sánchez a comunicarnos las medidas económicas para paliar el desastre que se le viene encima a este país, oír la verdad nos sacudió como nunca. Tanto tiempo mintiéndonos, para que ahora la verdad nos haya resultado un trago tan amargo. Que vendrán días largos y duros. Y lo repitió varias veces por si —los distraídos y frívolos como yo que nos fijamos en ternos, corbatas y gestos— no lo hubiésemos oído. Días largos y duros. Y luego nos invitó a resistir, parafraseando a Winston Churchill. No sé yo si recurrir a esa inspiración fue un feliz acierto. Asesores debe tener que no lo dejen a la intemperie ...

Crónica de la excepción. Día 5

Hoy no salgo de casa. Que habrá quien diga que ni hoy, ni mañana, ni pasado, ni al otro. Pero que no es eso. Llegados a este punto —y pronto hemos llegado—, tenemos que pertrecharnos de herramientas que preserven nuestra salud mental y la de aquellos que conviven con nosotros. Esta es una estrategia muy conocida y utilizada en las terapias de desintoxicación. Pongamos que eres adicto al tabaco, por ejemplo. Tu terapeuta te dice que, cuando abras los ojos por la mañana, te digas Hoy no fumo . No Ya no fumo ni He dejado de fumar  porque, si te dices eso, puede que salgas corriendo a buscar el primer estanco que encuentres o rebusques en el armario de la ropa blanca hasta dar con el paquete que escondiste por si la voluntad flaqueaba. Hoy no fumo , que es una colina cuya cima tienes a la vista y puedes subir más o menos cómodamente. Cuando llegues, descansas, a dormir, y mañana será otro día. Pues eso: Hoy no salgo de casa . Y me parece a mí que el gobierno también ha ech...