Por circunstancias leves llevo unos días en casa y, como parte del entretenimiento del retiro obligado, he hecho un intensivo de internet con Facebook como estrella. Muchas enseñanzas he sacado de ello que debo ahora asimilar, procesar y, en ocasiones, aplicarme porque zambullirse en las vidas ajenas -aunque sea solo lo que las vidas ajenas quieren mostrar- siempre te devuelve a la superficie sabiendo mucho y dudando más. De entre todas ellas quiero referirme ahora a una que, no por sabida, me ha dejado menos acongojada. Y es la terrible constatación de que, para gran parte de la humanidad, su vida se hunde el lunes, resurge el viernes y zozobra los domingos. Facebook está lleno de memes -supuestamente divertidos- que nos muestran la desesperación lunera (¡me acabo de inventar un palabro!), la euforia del viernes y la angustia dominical. Y son esos memes como las mal llamadas comedias en las que te pasas dos horas riéndote en el cine y cuando empiezan a salir los títulos de cr...