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Mostrando entradas de mayo, 2015

Entre desencantos y desazones

Lo acabo de terminar. Y me ha durado. Porque son 792 densas páginas.

No lo he leído del tirón. Lo he alternado con algo de novela negra, unas biografías por aquí, su poquito de poesía...

El libro no decepciona en ningún aspecto: desde la forma -Morán escribe como pocos- al contenido -retrata con brillantez a unos personajes y a una época caracterizada por la escalada social, política y económica del grueso de la "intelectualidad" ,como diria el castizo, oficial.

Asistimos, fascinados, al viaje que hacen escitores, académicos, periodistas -lo mejor de cada casa- para situarse y acomodarse y subir, término afortunado, la cucaña.

Sin embargo, al final no me ha resultado una lectura agradable. El libro vale la pena, como  ya he dicho, pero una sensación indefinible, que intentaré explicar, me ha acompañado en su lectura y me ha quedado hasta cerrar la última página.
Demasiados malos en la historia, demasiados torpes, trepadores, vividores, mentes obtusas... Demasiado paisaje ag…

Como la sombra que se va

El último libro de Muñoz Molina me ratifica en mi opinión sobre los anteriores: o sobran páginas o falta historia. 531 páginas que giran en torno a:
- los días pasados en Lisboa por el asesino de Martin Luther King, con una historia de su vida anterior y posterior.
- los días pasados en Lisboa por el autor cuando preparaba El invierno en Lisboa, allá por 1987 y estaba sumido en la contradicción y la desesperanza.
- los días pasados en Lisboa por el autor en la actualidad cuando ultimaba esta obra.

Nadie le puede discutir a Muñoz Molina su buen hacer literario y mucho menos reprocharle que sus libros no se fundamentan en un conocimiento ab-so-lu-to de la historia que se trae entre manos pero... Son peros que alguien que no escribe no debería poner pero que son absolutamente lícitos como peros de un lector, lectora en este caso.

Demasiado detalle que al final da la sensación de pedantería. Un poco como si un investigador novato quisiera que todo lo que ha descubierto y toda la document…

Barcelona, Museo Secreto

Lleva la fecha del 10 de agosto de 2014. Entré, como hago muchas veces por gusto, en una librería y, hojeando algunos ejemplares de aquí y de allá, me llamó la atención.

Las fotos, de Txema Salvans, son sorprendentes: desenfocadas, desencuadradas, extrañas... Las palabras de Vidal-Folch, atrayentes.

Como era uno de esos libros que nadie te recomienda pero que te saltan a las manos, lo compré.

Durmió el sueño de los justos en un cajón, viajó de una casa a otra... más de ocho meses.
Qué pereza, pensaba al cogerlo. Artículos publicados en El País, probablemente de calidad muy irregular.

Pero fue empezarlo y descubrir cómo en las calles de una Barcelona a la que no atiendo por cercana, Vidal-Folch sabe ver cosas que nadie ve, cosas olvidadas, paisajes inquietantes, vida dentro de la vida y gentes memorables.

Recomendado para aventureros de salón, para viajeros comodones, para escépticos que todo lo creen haber visto, para amantes de lo curioso y, por encima de todo, para entusiastas de l…

Stoner

Por recomendación de un amigo, leo este fin de semana Stoner, del norteamericano John Williams.
En demérito mío he de decir que jamás había leído nada de él y ni tan siquiera lo conocía como escritor. Falleció en 1994, con poco más de 70 años, dejando inacabada su quinta novela.

¿Qué cuenta este libro? La vida cotidiana; la simple, sencilla vida de un profesor universitario al que le ocurren cosas sencillas y simples que forman el meollo de la existencia. Pasa la vida podría haberse titulado y no habría mentido.

Y sin embargo estamos ante una obra maestra. Porque el lenguaje es preciso, la narración; magistral, el tono; justo... Todo se une para que leamos de un tirón una novela cuya única -y no poca- aventura es lo que nos consume de la vida a la tumba; lo que tenemos en común los seres humanos: amores, decepciones, ambiciones, renuncias, mezquindades, destellos de genio e ingenio, cobardías, grandezas, certezas, dudas...

Sabemos el final desde el principio porque así el autor nos p…