Ir al contenido principal

In memoriam

Me dicen que te has ido, Roger,
e imagino la Xopa,
saliendo queda en la negra madrugada.
Ni te importa la oscuridad profunda,
ni la mar inquieta,
ni la incierta singladura.
Marinero en la proa,
armado de ilusiones,
pertrechado de la luna bebida a borbotones;
en compañía de aquellos que pueblan tu memoria.
Sereno, firme,
aliviado de un cuerpo que no te respondía;
vencedor de batallas: al fin, por fin, al cabo.

Me dicen que te has ido, Roger,
e imagino el rugido del Mustang,
anunciando la huida.
Ni te importa la carretera solitaria,
ni el horizonte ancho,
ni la dudosa meta.
Piloto al mando,
seguro en el camino,
explorador gozoso de las rutas ignotas;
escuchando las voces que te hicieron quien eres.
Sereno, firme,
aliviado de un cuerpo que no te respondía;
vencedor de batallas: al fin, por fin, al cabo.

Me dicen que te has ido, Roger,
e imagino tu pluma
levantando su vuelo.
Ni te importa la soledad del escribiente,
la gloria que no llega
ni el ímprobo trabajo.
Creador de futuros,
soñador de presentes,
tejedor de pasados;
devolviendo lo mucho que te dieron los tuyos.
Sereno, firme,
aliviado de un cuerpo que no te respondía;
vencedor de batallas: al fin, por fin, al cabo.

Me dicen que te has ido, Roger,
sin despedirte.
Emplazados quedamos,
en Córdoba, la llana,
o en el Mediterráneo.
En futuros astrales, en pasados soñados.

Te has ido, Roger, sin despedirte,
y el mundo es más pequeño.

A Roger Galisteo Megina, vividor eterno en el más alto y bello sentido de la palabra. Por su amistad y su cariño.
Fotografías: Roger y su Xopa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La verdadera patria del hombre es la infancia

Rainer María Rilke, el gran poeta checo, tiene una frase rotunda que titula esta entrada: "La verdadera patria del hombre es la infancia."

Pasamos demasiado rápido por nuestra infancia. Apenas empezamos a disfrutarla cuando ya estamos deseando dejarla atrás.
Nos incomoda no crecer rápido. Nos miramos en los adultos y copiamos sus gestos y envidiamos lo que consideramos sus privilegios.

Pronto la vida nos enseña, sin embargo, que hemos corrido demasiado. Y un día nos descubrimos añorando las largas tardes de verano, poniendo la música que sonaba en el transistor colocado, precariamente, en el alféizar de la cocina, tarareando "yo soy aquel negrito...", rebuscando en una caja olvidada para rescatar pequeños tesoros que se salvaron de nuestra furia organizadora, añorando los besos de nuestra madre que a veces -ay, si volvieran- se perdían en el aire...
Y no hay vuelta atrás. Los niños que fuimos juegan airosos en la calle de los sueños mientras nosotros soportamos la…

La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va...

"Dime, Niño, de quién eres todo vestido de blanco. 
Soy de la Virgen María 
y del Espíritu Santo. 


Resuenen con alegría 
los cánticos de mi tierra 
y viva el Niño de Dios 
que ha nacido en Nochebuena. 

La Nochebuena se viene,
la Nochebuena se va. 
Y nosotros nos iremos, 
y no volveremos más. 

Dime Niño de quién eres
y si te llamas Jesús. 
Soy de amor en el pesebre 
y sufrimiento en la Cruz. 

Resuenen con alegría
los cánticos de mi tierra 
y viva el Niño de Dios 
que ha nacido en Nochebuena".


Poníamos boca abajo el cajón en el que nos había llegado la matanza del pueblo y lo arrimábamos a la pared. Colocábamos con chinchetas en la pared un papel azul oscuro con estrellas, una de ellas con cola brillante. Echábamos viruta marrón, viruta verde... Poníamos un río y un laguito con papel de plata. En un esquina, el pesebre con la mula, el buey, San José, la Virgen y el Niño. En lo alto, un ángel.  Mi padre le había hecho un agujero al portal de corcho y allí se escondía una bombillita roja de una planc…

De España para los españoles

Hace solo unos pocos años, los tiempos de la emigración española nos parecían tan lejanos como los candiles de aceite.
Un país próspero -pugnando por entrar en el G-20 y poniendo los pies encima de la mesa del amo del mundo- estaba muy lejos de sospechar que, más pronto que tarde, tendría que mandar de nuevo lo mejor de sus casas a ganarse la vida en Alemania, Bélgica, Inglaterra... donde hiciera falta.

Pero, como dice la canción, la vida te da sorpresas, y hete aquí que llegaron las vacas flacas y aparecieron de nuevo las maletas, los trenes, los aeropuertos, las despedidas, las tristezas y las familias divididas.

Sirva esta entrada para homenajear a los que tuvieron -tuvimos- que dejar nuestra tierra y los nuestros y a los que hoy en día deben volver a hacerlo.

Llegaba a casa algo después de las seis de la tarde. Ya de noche cerrada en invierno.
La madre estaba en la cocina. Había dejado por un momento el trabajo -las bobinas de cobre para los televisores de la época- para poner en la me…