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Lo perdido

Quisiera hablarte a ti, tan lejana y tan mía.
Ahora, cuando este día se ha hecho duro y no puedo consolar al inconsolable.

Quizá sin experiencia y sin resabios me des el consejo que necesito y la paz que ansío.

Que lo mío vive fuera de mí, que no puedo sanar todas las heridas, que soy más torpe que nunca, que me siento perdida como nunca lo estuve.

Aparece a mi lado, en esa puerta del tiempo que busco, y toca mi hombro suavemente. Tu alegría infinita será el bálsamo para la infinita impotencia.

Imagen: Yo misma, hace millones de años.

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