Ir al contenido principal

Pura poesía

 
"Que nos vamos pa'lante como los de Alicante.
Esas manitas arriba, que no las veo,
y esas palmitas que no las escucho.
¿Qué pasa? ¿Ponemos el Paquito?
Venga, que tienes toda la cara
del tío que me quitó la maleta.
A ver, esas manitas arriba que no las veo
y esas palmitas que no las escucho.
Bueno, ¿qué pasa? ¿ponemos ese Paquito?
Hey, hey, esas manos arriba que no las veo.
Tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri.
Loco, loco, loco.
A ver, esas manitas arriba que no las veo
y esas palmas que no las escucho.
Tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri.
Al ataque, mis valientes.
Esa peña arriba, cómo se mueve, colega.
Meneatis el culatis. Se mueve y se menea.
¡Paquito!
Hey, hey. Achucha, achucha.
El movimiento del loco, el que se mueve poco a poco.
Todos juntos. Las manos arriba y ahora viene lo bueno.
El movimiento del loco, el que se mueve poco a poco.
Esas manos arriba, que las vea yo y esas palmas que no las escucho.
Mariquita el que no las levante.
A  ver esas manos. Tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri, tiri.
Que no decaiga la fiesta. Movimiento.
Hey, hey. Y cómo se mueve la macro-maquinita.
Bueno, y con esto y con lo otro, el tío de la moto
se fueron a la playa con la abe'a Maya.
Y se acaba y se termina, ¿queréis más o no?
¡Que no os escucho! ¿Queréis más o no?
Pues pasarse por taquilla y soltarme la mantequilla
que esto se acaba y se termina.
Que no se suba ni se baje nadie
hasta que esté completamente parado y escuchen el toque del claxon.
Repito.
Que no se suba ni se baje nadie
hasta que esté completamente parado y escuchen el toque del claxon.
Quieto, león.
Quieto, canalla, chisssss,
que te veo, Mateo.
¡Quietooooooo!
Ya.
¡Quietooooooo!"

Feria de Agosto en el pueblo. Niños disfrutando. Calor y color. ¿Es o no es poesía?

(Video: grabación propia. Agosto 2011)

Comentarios

  1. Ya lo creo que es poesía. En su estado puro. Lenguaje subjetivo, sentimientos del autor, emociones en forma de palabras... Rima libre, pero muy "asonante", y si no, que se lo digan a los niños.
    ¿Qué es poesía? Poesía eres tú, le diríamos al feriante.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Hoy es San Marcos

Y le ponemos nombre a un santo y, con él, a un pueblo entero.

Y a su amparo pedimos
que haya cosecha,
que salga bien nuestro asunto,
que el achaque de salud pase de largo,
que venga bien un niño,
que ese amor que ahora nace sea por siempre,
que se curen los males de la cabeza y el corazón,
que se entierren las dudas,
que no tengamos noches inciertas,
que nos dure una madre,
que no nos falte un hijo,
que renunciemos a lo imposible,
que sepamos esperar,
que tengamos cordura y si es locura, sea de la buena,
que haya siempre una mano que ayude,
que haya siempre un perdón,
que se cumplan promesas,
que se desaten nudos,
que seamos libres en nuestra casa y esclavos en nuestros afanes,
que riamos con ganas,
que lloremos con tiento,
que nos desesperemos lo justo y necesario,
que la tierra nos bendiga,
que el cielo nos proteja,
que la luz nos ilumine,
que la amistad nos consuele,
que la vida valga la pena... aunque sea por ratitos.

Y entre juergas y cante, comida y tradición, cada cual con su …

En Cantareros, ocho.

En Cantareros, ocho. Una casa pequeña, encalada. Una reja sobresalida, en el primer piso, por donde salió al mundo mi primer grito. En el zaguán fresco del mes de mayo despide mi padre a la comadrona. Hasta el año que viene, dice Lucía, acostumbrada a visitar a menudo a las familias. Yo me quedo acomodada al lado de mi madre. Aún no sé en qué parte del mundo me ha sido dado nacer. Cómo se llama mi pueblo, los habitantes que tiene, de qué vive su gente. Aún no sé que una sierra lo cobija y que están construyendo un monstruo que contiene las aguas.
Cuando salga a mi calle –corta, llanita, una rareza entre las cuestas empedradas que la rodean- veré un cielo azul y geranios acomodados en aros en las puertas. Veré, quizá, la puerta de la ermita, y a las vecinas que dan la enhorabuena. Se paran a mirarme y mi madre retira la toquilla. Del migajón de la morcilla, dice una, porque soy morenita aceituna. Y llora mi madre cuando llega a casa de la suya porque mi tiempo es aún el de las mujeres b…

Los hombres del campo

Nacen los hombres del campo con los ojos en la cara.
Ni la teoría de la evolución ha podido explicar este terrible fallo de la naturaleza pues su mirada solo tiene camino hacia los cielos.
Acostumbran a su nuca los hombres del campo a torcerse hacia arriba -la gorra, el sombrero de palma, la mascota en difícil equilibrio vertical- pues la herencia, obstinada, insiste en negarles aquello que más necesitan.

Escrutan los hombres del campo las nubes. Conocen sus formas y el color que las tiñe:
les gustan grávidas, preñadas, con paso indolente y cansado;
les gustan demorándose entre las sierras, escogiendo perezosas las tierras agraciadas con su fértil lotería.

Los hombres del campo nacen sencillos y por eso, una nube oscura, arrastrándose, y el polvo salpicado del camino les alegran los días.

Son capaces los hombres del campo de oler el agua. El vientecillo que se mece entre los olivos es tema de tertulia y de casino: huele a chubasco, a llovizna, a chispeo, a aguacero, a agua temporal..…