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Que alguien te dé las gracias

Cuántas quejas le damos a la vida. Cuántas veces sentimos -porque así ha sido o porque así lo hemos interpretado- que nos ningunean, que no somos valorados. Cuántas veces nos sentimos invisibles para los demás. Cuántas veces nos creemos fracasados.
Hay días en que, a su final, nos creemos perdedores y sin ningún aliciente para seguir con nuestros esfuerzos.

Hoy no ha sido uno de esos días. Ha sido un día luminoso desde primera hora de la mañana.

Una compañera me ha dado las gracias con emoción, me ha dicho que la ayuda prestada y el trabajo hecho le han sorprendido, que es la primera vez que el puesto que yo ocupo le ha sido útil. Seguramente habrá tenido malas experiencias, habrá trabajado en centros donde, con mala suerte, no habrán respondido a sus expectativas. Pero el gesto de acercarse, de decir gracias, me ha emocionado.

Burbujas de autoestima subiendo por las venas. ¡Que buena falta hacen!

(Imagen: sinequanum.blogspot.com)

Comentarios

  1. El que agradece dice mucho de su persona.
    ¡Qué difícil resulta, muchas veces, hablar con el corazón!
    U/n beso.

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