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Recibir un regalo

Hay gente que lo tiene todo en la vida. Vive entre el lujo y el exceso y aquello que quiere lo tiene antes de pedirlo. Cualquier cosa material que se compre con dinero está a su alcance. Es pobre gente.

Hay gente que lo tiene todo en la vida. Vive entre el amor y la amistad y aquello que quiere lo tiene antes de pedirlo. Cualquier cosa que no tenga precio está a su alcance. Es gente con suerte.

Hay quien abre un regalo y se desilusiona porque hay gente que hace regalos para salir del paso, para impactar o para demostrar lo que tiene. Es pobre gente.

Hay quien abre un regalo y se le llena el corazón porque hay gente que hace regalos pensando en hacer feliz, en hacer sentir especial o para demostrar lo que quiere. Es gente con suerte.

Somos gente con suerte quien ha ofrecido y quien ha recibido. Ricas como nadie. Gracias.

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En mi casa

Llegará. Lo sabemos pues nos dijeron que es lo único cierto.
Vendrá queda, sin hacer ruido, como llegan las tardes otoñales o los ocasos plácidos. De puntillas, silenciosa. Suave, plácida, señora.
O vendrá tormentosa, con estruendo, haciéndose notar, echando pregones, anunciada, batallada, vencedora. Cruel, impía.

La esperaremos sentados a la puerta, viendo pasar la vida ya un tanto ajena a nosotros; con los caminos recorridos y todas las puntadas dadas.
O descubriremos sorprendidos que llega a deshora, que nos pilla sin arreglar aún; que tenemos un puchero en la lumbre y no hemos cerrado tantos cajones abiertos.

Saludaremos su llegada porque la eternidad es triste cuando se fueron tus amigos de la escuela, el vecino, los tenderos de toda la vida y jóvenes que se te adelantaron sin querer ni deber.
O pediremos más tiempo; no aún, no todavía, no tan pronto, no en este momento.

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En Cantareros, ocho.

En Cantareros, ocho. Una casa pequeña, encalada. Una reja sobresalida, en el primer piso, por donde salió al mundo mi primer grito. En el zaguán fresco del mes de mayo despide mi padre a la comadrona. Hasta el año que viene, dice Lucía, acostumbrada a visitar a menudo a las familias. Yo me quedo acomodada al lado de mi madre. Aún no sé en qué parte del mundo me ha sido dado nacer. Cómo se llama mi pueblo, los habitantes que tiene, de qué vive su gente. Aún no sé que una sierra lo cobija y que están construyendo un monstruo que contiene las aguas.
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Hoy es San Marcos

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que se curen los males de la cabeza y el corazón,
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