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Domingo y lluvia y melancolía

Domingo y lluvia se conjugan para traernos la melancolía.

Es la melancolía definida asépticamente el sentimiento de tristeza sin causa definida.

Pero hay cosas que no caben en los diccionarios ni admiten más definición que la que asalta al corazón.

Y así, la melancolía que nos sobreviene en este domingo de lluvia es una persona que nos falta, una persona que nos sobra, un domingo de sol de nuestra infancia, un beso que nos dieron, un beso que negamos, un abrazo sin causa, lo que tuvimos y perdimos, lo que nunca tuvimos, la mano que nos acarició, el amigo perdido, la conversación pospuesta, la ilusión frustrada, la sonrisa más triste, la lágrima más alegre, la canción que nos conmovió, el libro que nos iluminó, la palabra omitida, la palabra lanzada, los sueños, la fatiga, el desasosiego, el cansancio, la pena, el anhelo, la aflicción, la derrota inesperada, el éxito invisible, la impotencia, la luz que se apaga, la vida que se tuerce...

Y sigue lloviendo. Y el domingo transita hacia un lunes repetido. Y la lluvia será ya solo una molestia, una incomodidad. Y la melancolía se agazapará en nosotros hasta el próximo asalto.

Imagen: www.rodriguezpelaezcs.org

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Llegará. Lo sabemos pues nos dijeron que es lo único cierto.
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En Cantareros, ocho.

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