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Escribo para mi gato III. El contenido no está disponible

Y abrió el face y no lo encontró.

Y, en su desesperación, solo halló consuelo en el ripio melancólico.







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Es un verso perfecto de soneto.
Cargado de metralla está repleto
y hiela el corazón; verso terrible.

Las palabras y voces que han callado
son murmullos ya solo en mi cabeza.
Las antenas, que mueren de pereza,
me niegan alimento enamorado.

Se cortan los caminos y los pasos,
se sellan las salidas y las vías,
se rechazan los últimos abrazos,

se niega que dijiste que morías.
Y hiere el corazón, con un zarpazo;
sentencia de la vil tecnología.

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Resuenen con alegría
los cánticos de mi tierra 
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