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Dicen que cumplo un año más

Lo dice la rotundidad inapelable de las fechas y el calendario. Lo dicen mi partida de nacimiento, mi carnet de conducir y mi carnet de identidad.

Lo dicen el registro de la Seguridad Social, los documentos que pueblan mil y un archivos y que llevan mi nombre. Lo dicen la DGT, la AEAT, la Generalitat, el carnet de Familia Numerosa, el de la biblioteca y el del polideportivo.

Lo dicen mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Lo dice Facebook.

Y aunque yo me he levantado esta mañana con ganas de disimular, he tenido que rendirme ante tanto rumor que resultó ser cierto: hoy cumplo un año más.

Me busco, entre curiosa y resignada, las señales inapelables de ese cambio de año y hago inventario: una arruga inclemente que, instalada en el entrecejo, ya lo define; una cana rebelde que se enseñorea del flequillo; un cansancio mañanero que se resiste, incluso, a la ducha vigorosa; una pesadumbre indefinida en lo que tendría que ser un feliz día; un puntazo en el corazón que espera felicitaciones que ya nunca llegarán; un vértigo de la cuesta abajo en la que se ha convertido el devenir de los días; un algo en mi mirada, un algo en mi sonrisa, un algo en mi ilusión.

El día -un jueves tan largo como siempre- transcurre entre felicitaciones y besos y buenos deseos. Quecumplasmuchosmásyoqueloveatanguapacomosiemprecuántoscaenvenquetedéuntiróndeorejas...
Cuando la jornada ya se acaba recojo, como siempre también, todas mis cosas, preparo asuntos de mañana, digo adiós y camino hacia una casa que, con el atardecer, se llenará de gente.

Me siento a solas un momento y pienso en que es diecinueve de mayo. Que un día como hoy, ya tan lejano, vine a este mundo y crecí en una infancia tan llena de sol y de alegría que nunca me he recuperado de ella. Que un día como hoy empecé una andadura que tendrá su fin quién sabe dónde, en qué momento y entre qué gentes.

Y me levanto despacio, con la sensación -tan grata por un momento- de llevar aún margaritas en el pelo. Y cierro los ojos ante el espejo y soy Ana Mari.
Y los abro y soy esa señora que, con mirada de asombro, me recuerda que hoy es mi cumpleaños.

Imagen: fotografía familiar. 11 de mayo de 1969

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