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Lo que el tiempo se llevó

No es el viento;
es el tiempo quien se lleva las cosas.

Las infancias felices,
las brazos que nos mecen,
la alegría infinita de una tarde de juegos.
Los besos espontáneos,
las risas sin motivo.

Disfrutar con los charcos,
hacer un nuevo amigo,
esperar los domingos las visitas sorpresa.
Cantar aunque no sepas,
bailar en las aceras.

Coleccionar postales,
descubrir un tesoro,
preferir barandillas a bajar escalones.
Dormir sin sobresaltos,
despertar sin angustia.

Los abuelos,
los cuentos,
el creerse inmortales.
El placer sin pecado,
los errores sin culpa.

No es el viento;
es el tiempo quien se lleva las cosas.

Imagen: fotografía familiar. Años 60.

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