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Mi padre

Mi padre fue un joven valiente y pinturero.

Hizo la mili en Granada como cabo furriel.

Se vino a Barcelona buscando una vida mejor. Nunca se olvidó de su pueblo.

Mi padre tuvo muchas novias y sentó la cabeza con mi madre.

En el pueblo bebía Moriles y en Hospitalet, también Gandesa.

Le gustaba pardear en la barra del bar, sin sentarse.

No sé por quién le pusieron Antonio, quizá por un tío.

Era presumido hasta decir basta.

Mi padre nunca tuvo carnet de conducir ni pasaporte.

Le gustaban los toros y las películas de Charlot.

Mi padre me llevaba a cambiar cromos al mercado de San Antonio, al canódromo y a ver los pájaros en los puestos de la Rambla.

Se bajaba en alguna estación a comprar algo en los viajes en el Sevillano. Yo temía que el tren arrancara sin él.

Fumaba Rossli y Sombra y puros con vitola.

Se lamentaba de no haberse reenganchado al acabar el servicio militar.

Mi padre sabía hacer zapatos finos y choclos de campo.

Siempre llevaba un peine y una navajilla en el bolsillo.

Fue el más chico de sus hermanos.

Guardó toda su vida la cartilla militar.

Tuvo una burra, cerdos, conejos y gallinas.

Mi padre nació un 26 de diciembre y lo apuntaron un 1 de enero.

Hoy hubiera cumplido 96 años.

Imagen: mi padre, muy muy joven. Foto cortesía de la hija de su amigo Juan Narciso.

 

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