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Nochevieja

¿Cuántas Nocheviejas te vienen a la cabeza? ¿Alguna de la infancia? ¿Una desmadrada de la primera juventud? ¿Aquella en la que velabas los sueños de tus hijos? ¿Quizá la que pasaste en inquieta espera, al lado de un doliente?

Si la pasas en compañía, el bullicio y los brindis y las risas te harán creer que el mundo tiene arreglo y la vida, compostura, y las gentes, apaño.

Si la pasas en soledad, contando las que tuviste y las que quizá te quedan, puede que haya conformidad o desesperación, esperanza o resignación, tristeza o calma.

Cualesquiera que sean tus circunstancias, recuerda que mañana saldrá el sol un poquito antes que hoy; recuerda que quien te quiere a veces está a punto de entrar por la puerta; recuerda que las promesas y los desengaños están hechos de la misma masa; recuerda que la vida es más que un brindis y una pose; recuerda, por encima de todo, entre risas o mirando a través del cristal de la ventana, que las mejores noches no suelen ser las que se escriben en mayúsculas.

Imagen: yo misma.
 

Comentarios

  1. Todo está por hacer y todo es posible. La vida es incierta hasta su fin. Otra casuística: aquí fuimos dos y una perrilla, pero sin bullicio y pocas risas . Por cierto, nos acordamos de tí aunque tarde. Un brindis por todo lo venidero y por lo vivido, Ana.

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