Ir al contenido principal

Entradas

Adiós a una mujer buena

De todas las personas que he conocido, a nadie como a Ana Mari la definían menos sus poses y sus gestos en las fotografías. Ese tema era objeto de comentarios divertidos y cariñosos cada vez que repasábamos un álbum: vaya cara, qué pose, jajajajaja ...  Porque Ana Mari era, a pesar de ese aspecto intimidante que, no sabemos el porqué, retrataban las fotos -y como decía Machado-  en el buen sentido de la palabra, buena .  Buena con los suyos y con los ajenos. Buena en el trato, en la palabra, en el hecho y en la omisión. Buena por carácter y convicción. Buena de corazón. Olvidaré los últimos días, y su imagen frágil y delicada, porque esa persona que se acababa ya no era ella. Y, por ello, la recordaré por siempre toda energía y fortaleza. La recordaré entre los fogones, haciéndole a cada uno lo que más le gustaba. La recordaré descalza, en la terraza, regando con brío sus esplendorosas macetas. La recordaré diciendo hijomíoooo , como el máximo y único reproche que se perm...

Un día...

Un día saltas sobre los charcos y al siguiente corres a recoger la ropa porque llueve. Un día comes pipas sentada en un tranquillo y al siguiente reservas mesa con semanas de antelación. Un día haces el pino-puente en los columpios y al siguiente te cuesta levantarte del sofá. Un día te haces íntima de quien se tira contigo por el tobogán y al siguiente hace meses que debes una llamada telefónica. Un día esperas las vacaciones con alegría infinita y al siguiente te agobia tener que hacer maletas. Un día te sobra gente que te coge de la mano y al siguiente solo acaricias sus fotos. Un día te agobian los consejos de tu madre y al siguiente agobias con consejos a tus hijos. Un día duermes doce horas del tirón y al siguiente podrías hacer todas las imaginarias de la noche. Un día te llaman niña y chiquita  y al siguiente no te apean de señora. Un día todo te queda bien y al siguiente todo desluce. Un día no sabes ni que tienes cuerpo y al siguiente no hay rinconcillo sin dolor. Un día ...

Leer

  Leer te da las alas que te faltan, las esperanzas que se perdieron, los sueños incumplidos. Leer te lleva donde nunca estuviste y a donde nunca volverás. Leer te muda de piel, te cambia de ideas, te vuelve del revés, te descose las costuras, te cuestiona los principios. Leer te sumerge en el mar, te eleva hasta el cielo, te enseña la última galaxia y el primer día de la creación. Leer te devuelve a la juventud, a los brazos de tu abuela, a los amores y amigos de verano. Leer te multiplica las vidas, te resta los silencios, te suma las alegrías, te divide las calamidades. Leer. Siempre leer. Feliz día del libro. Y felices los restantes.

Julieta cumple años.

Esta perfecta criatura que aquí posa en inverosímil postura llegó al mundo un día de marzo de 2016. No sabemos cuál exactamente porque los dueños del campo donde su madre dio a luz no estaban por anotar natalicios. Decidimos escogerle un día de cumpleaños variable: el 20 o 21 de marzo, cuando en cada año entrara la primavera. Porque ella vino al mundo para traer primavera a nuestra casa. Porque la primavera no es solo una estación del año: es ilusión, despertares, ganas de sacudirse la pereza y la tristeza, sol tibio, ternura, reconciliación con la vida, esperanza, ciclos que se abren, ciclos que se cierran... Todo eso, y más, nos regala sin condiciones, con generosidad, nuestra Julieta.  Con su confianza en nosotros y su belleza serena se pasea elegantemente en casa la primavera cada día de nuestra vida. Felicidades, Julietinchi, te queremos. Imagen: la contorsionista en plena siesta.  

Me gustas tú.

Te gustan los chicharrones. Te gustan los perrillos cariñosos. Te gustan la fiesta y el colegueo. Te gustan todos los bichillos del campo y el aire libre. Te gusta bromear con tu hermano y chinchar a tu hermanita chica. Te gusta llamarme madre y mamita. Te gusta el gym y ponerte fuerte. Te gusta viajar. Te gusta moverte en moto y leer cositas de campo. Te gustan la risa y la familia. Te gusta la buena gente. Te gustan los guisitos. Y a mí me gustas tú desde que naciste. Y hasta el último día de mi vida. Feliz cumpleaños, alegría de mi casa. Imagen: mi Martín chiquitillo y yo. 1998. 

Día Internacional de la Croqueta

A mi madre no le gustaba cocinar (cosa que yo he heredado y lo llevo como puedo). Pero, como no había cocinera en casa, ni Glovos, ni se estilaba comer fuera, ese ejercicio obligatorio lo hacía cada día, con más o menos resignación.  Aún así, con esa combinación de una madre a quien no le gustaba cocinar y una hija a quien no le gustaba comer, tengo en mi memoria sabores irrecuperables que salían de sus manos y que, a veces, en días especialmente oscuros, daría lo que fuera por llevarme a la boca. Que si gazpachuelo, que si albóndigas de pescado, que si tortas de caña, que si salsa de almendras... Nunca le pedí las recetas, un poco porque yo huía de la cocina como de la peste y un poco porque vivimos como si la gente querida no nos fuera a faltar nunca y dejamos que a un día suceda otro sin pensar que hay un último. Toda esta previa viene a que hoy he leído que es el Día Internacional de la Croqueta y, en vez de recordar croquetas jugosas, croquetas exóticas, croquetas elaboradas c...

Nochevieja

¿Cuántas Nocheviejas te vienen a la cabeza? ¿Alguna de la infancia? ¿Una desmadrada de la primera juventud? ¿Aquella en la que velabas los sueños de tus hijos? ¿Quizá la que pasaste en inquieta espera, al lado de un doliente? Si la pasas en compañía, el bullicio y los brindis y las risas te harán creer que el mundo tiene arreglo y la vida, compostura, y las gentes, apaño. Si la pasas en soledad, contando las que tuviste y las que quizá te quedan, puede que haya conformidad o desesperación, esperanza o resignación, tristeza o calma. Cualesquiera que sean tus circunstancias, recuerda que mañana saldrá el sol un poquito antes que hoy; recuerda que quien te quiere a veces está a punto de entrar por la puerta; recuerda que las promesas y los desengaños están hechos de la misma masa; recuerda que la vida es más que un brindis y una pose; recuerda, por encima de todo, entre risas o mirando a través del cristal de la ventana, que las mejores noches no suelen ser las que se escriben en mayúscul...