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Crónica de la excepción. Día 47

La noticia del día es, por supuesto, la comparecencia del presidente Sánchez para explicar las medidas y fases de la desescalada . Las previsiones son que se inviertan entre seis y ocho semanas para llegar a la nueva normalidad . A mí el término de nueva normalidad  no me convence. La normalidad es la normalidad; si es nueva, ya es otra cosa, creo yo. Volvemos a la normalidad cuando regresamos de las vacaciones o cuando hemos tenido visitas en casa y se van o cuando hemos hecho obras y, por fin, queda en su sitio lo que antes estaba manga por hombro. Una normalidad nueva  tiene un no sé qué de inquietante. No sabemos cómo estaremos en esa normalidad que no conocíamos porque nos la definen como nueva. En fin, ya se verá. Luego estaba el tema de las fases. Empezaríamos en la fase 0 el día 4 (a excepción de los millones de corredores que parece que había en este país, que podrán salir ya el día 2) y, cada dos semanas, avanzaremos hasta llegar a la 3. Alguna...

Crónica de la excepción. Día 46

—¿Cuál fue el motivo de los rifirrafes de ayer en las redes sociales? —¡Me lo sé! ¡El asunto Merlos-Marta López-la otra! Noooooo. No me refiero a ese.  Que también, pero de eso no es de lo que vamos a hablar mis sesudos lectores y yo, faltaría más. 🤦‍♀️😊 Me refiero a cómo fue el primer día de la salida de los niños y sus progenitores a la calle. Las redes echaban humo y los dos bandos enfrentados eran, a saber: los que decían que el incumplimiento de las normas había sido un hecho aislado y puntual y la gente se había comportado y los que decían que había sido un desastre generalizado y se había faltado a todas y cada una de las consignas que tan bien aprendidas parecían el día anterior. Dos opiniones muy legítimas y que, se supone, derivarían de la experiencia personal o de las noticias y fotos que se iban recibiendo en las cuentas personales y en los chats de whatsapp, telegram o cualquier otro medio utilizado para conectarse con amigos y conocidos. ...

Crónica de la excepción. Día 45

Hoy era el gran día para los niños. Todos, como los noticiarios se encargaban de recordarnos, se sabían las normas al dedillo: en un kilómetro alrededor de casa, una hora como máximo, sin poder subirse a los columpios y sin jugar con otros niños con los que se encontraran. Así que, después de desayunar y poco más, nos hemos ido al balcón a ver pasar niños. Y los hemos visto: en carrito, más pequeños, más mayorcitos, con patinetes, de la mano de sus padres, caminando y saltando pizpiretos cerca de ellos, cantarines, saludando a gente conocida que, a su vez, los saludaba desde sus balcones... Y nosotras los señalábamos tan alborozadas como ellos. Parecía un hecho extraordinario y palmoteábamos contentas al ver otro y otro y otros más allá.  Era como si una especie en peligro de extinción hubiera, de repente, decidido hacerse presente y salir de sus escondrijos, donde quiera que estos estuvieran. Y la ocasión merecía inmortalizarse con estas fotografías qu...

Crónica de la excepción. Día 44

Hoy es San Marcos. Es el patrón de mi pueblo, que lo lleva en su nombre —Cuevas de San Marcos—, y también el patrón de El Montmell, un pueblito al que nos vinculamos hace unos años. Cosas de la vida: ambos tienen unas sierras parecidas, la misma altura desde el nivel del mar y su patrón en común. Hoy hubiera sido día grande en ambos. En Cuevas se hace una romería multitudinaria —antes era al puente; ahora, desde hace años, al pantano— donde hay comida, bebida, cante, baile y el paseo del patrón desde la iglesia hasta el pantano. En El Montmell, más reducida en participación, algo parecido. Este año 2020 no se celebrará ninguna de las dos por la excepcionalidad en la que estamos viviendo. El día del patrón es la excusa perfecta para celebrar la vida. Da igual que se sea creyente o no, que le pidas al santo salud y protección con la fe intacta o que, simplemente, te quedes con el jolgorio y el punto de emoción que siempre ha sabido tener la liturgia. Así...

Crónica de la excepción. Día 43

Un famoso humorista gráfico —director de cine y escritor también—,  Chumy Chúmez , ya fallecido, escribió, allá por el año 86, un libro titulado  Yo fui feliz en la guerra . No lo he leído —era una biografía sobre su infancia, transcurrida en aquellos difíciles tiempos—, así que esto no va de una reseña del mismo, sino de su título, que me va a servir para tirar del hilo de lo que quiero escribir hoy. Tenemos los seres humanos una capacidad que es, quizá, la que nos ha mantenido en pie como especie a pesar de los reveses, naturales o provocados por nosotros mismos. Y es esta la de ser felices, a veces en las peores de las circunstancias. Una guerra, por ejemplo. Sé que diréis que los niños tienen ventaja sobre nosotros; que parecen estar hechos de goma —no solo para los golpes físicos, sino también para los emocionales— y que pueden abstraerse fácilmente en sus mundos infantiles, a salvo de lo que les rodea. Pero no son solo los niños. ¿Quién no ha estado alguna...

Crónica de la excepción. Día 42

Hoy es Sant Jordi . No habrá rosas en cada esquina. No habrá tenderetes de libros Rambla abajo. No veremos en nuestras calles amantes apresurados que, en la última hora, llevaban —algunos, pobrecitos, un poco avergonzados del amor pregonado— las rosas cautivas en celofanes y banderas. No toquetearemos portadas, echaremos vistazos, compraremos a conciencia o al tuntún, o al dictado de la intuición, un libro que nos abra la puerta a otros mundos y otras vidas. El Barradas no se llenará del arte, el talento, el desparpajo y la ilusión de adolescentes alborotados. No habrá premios, ni reconocimientos, ni discursos. No nos uniremos en comunidad para celebrar la tradición y el rito; para entrar en la rueda de los días señalados que son promesa y, a la vez, certeza de felicidad. Ni Sant Jordi , ni la princesa, ni la rosa, ni el drac , ni el olor a primavera, ni la fiesta en la calle, ni el pregón, ni los puestos de libros, ni el correfoc , ni los fuegos... Todo duerme...

Crónica de la excepción. Día 41

Querida vida: En el tiempo en el que tú y yo nos llevamos conociendo, nuestra relación se ha basado en la confianza. En la confianza en ti y en el entorno social en el que estás generada, querida vida, he llevado a cabo actos por los que hoy tendría que darme golpes de pecho o, como mínimo, confesar, arrepentirme y redimirme. Así: - He besado y abrazado impetuosamente a familia y amigos queridos. - He besado protocolariamente a conocidos recién presentados. - He dado la mano en una reunión e, inmediatamente después, he dejado que esa mano cogiera un croissant allí dispuesto para deleite de los asistentes. - Me he acuclillado en el suelo para hablar con niños ajenos con los que coincidía casualmente. - He acercado objetos a desconocidos o conocidos que así me lo requerían, como un favor. - He dejado mi botella de agua, o mi vaso, o mi cuchara, para que algún allegado probara aquello que yo estaba tomando. - He estornudado o me han estornudado al ladito, sin ac...